“Imagino, luego existo”. Carlos Fuentes

Carlos Fuentes

Carlos Fuentes

A los 83 años de edad falleció en la capital mejicana Carlos Fuentes, uno de los mejores y más populares escritores latinoamericanos del siglo XX. Novelista imaginativo, articulista, ensayista crítico, más ideólogo que político, que comentaba frecuentemente acerca de los grupos de poder.

Nunca recibió el Premio Nobel, sin embargo se hizo acreedor a distinciones de instituciones propias del idioma castellano: el Premio Rómulo Gallegos en 1977, el Cervantes en 1987, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1994 y en 2009 la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Era miembro honorario de la Academia Mejicana de la Lengua.

Carlos Fuentes muerte-de-artemio

Sus restos mortales serán depositados en el Cementerio de Montparnasse, en París, donde descansan sus hijos Carlos y Natasha. En este mismo camposanto yacen otros grandes escritores, como Julio Cortázar, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Samuel Beckett, y según había declarado Fuentes en Buenos Aires, días antes de morir ya tenía lista la lápida.

Carlos Fuentes nació de padres mexicanos en Panamá el 11 de noviembre de 1928. Su padre fue diplomático y vivió en Uruguay, Brasil, Chile, Ecuador, Argentina y Estados Unidos. A Méjico llegó cuando tenía 16 años de edad e ingresó en el Centro Universitario Méjico, el CUM. Luego estudió leyes en la UNAM y economía en Ginebra, Suiza.

Carlos Fuentes entabló amistad con personalidades de la esfera internacional, entre ellos los presidentes Clinton, Chirac y Mitterrand, además de empresarios, banqueros y personalidades de la cultura y el arte como el cineasta Luis Buñuel o el escritor Octavio Paz.

Carlos Fuentes siempre estuvo ligado a la academia mejicana, fue profesor de la Universidad de Arizona y dictó conferencias en las más prestigiadas instituciones de varios países. A partir del año 2000 recibió el Doctorado Honoris Causa en universidades mejicanas como las de Veracruz, Sinaloa y Quintana Roo, así como en otras de Puerto Rico y Francia.

Entre sus obras, destacan “Aura”, “La Región más Transparente”, “Las Buenas Conciencias”, “La Muerte de Artemio Cruz”, “Zona Sagrada”, “Cambio de Piel”, “Cumpleaños”, “La Cabeza de la Hidra”, “Gringo Viejo”, “Cristóbal Nonato”, “Los Años con Laura Díaz”, “La Silla del Águila” y “Vlad”. Publicó también cuentos, ensayos, guiones para cine y teatro, conferencias y artículos periodísticos.

La noticia de su muerte ha sido ampliamente tratada en medios de comunicación de todo el mundo, donde se ha reconocido su talento e integridad como persona que nunca dejó de hacer una valiente crítica sobre los problemas actuales. En ese sentido, Carlos Fuentes actuó con igual coherencia ante políticos de la talla de Fidel o Raúl Castro en Cuba, o ante George Bush en Estados Unidos.

En la Biblioteca Pública Municipal de San José de La Rinconada puedes encontrar las siguientes obras de Carlos Fuentes: “Cambio de piel”, “Gringo viejo”, “La muerte de Artemio Cruz” y “Todas las familias felices”.

Descanse en paz, Carlos Fuentes.

Fuente: Diario Impacto (Méjico).

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